En un mar de gente

sábado, 9 de enero de 2016

Para ser sincera extrañé un poco (demasiado) pasar un 1° de año con mi familia. El pollito a la parrilla, la picadita con Fernet, el pastito al lado de la pile. Los primos, las primas, las princesas que cada vez son más (lease nuevas integrantes de la flia todas nenas). Los mates. 
En fin.. el primer día del año solo me dediqué a tomar un rico desayuno que preparó Bela y Agus. Después miré como 2 películas y para rematarla, me miré 7 capítulos de Walking Dead de la última temporada. Me acosté el 2 de Enero a las 05.00 am.

El segundo día del año no quise hacer lo mismo que el primero, asi que tomé unos mates y cargué la mochila con la máquinas de fotos, libro, agua, fruta y mi libreta.




    
Esta vez había salido decidida a visitar el Zócalo. Todos mis intentos anteriores habían resultado fallidos porque siempre me tentaba con otro recorrido. 
Me bajé en Hidalgo otra vez (anteriormente me había bajado ahí para ir hasta el Zócalo pero me quedé a en el Templo a San Hipólito y en el Palacio de Bellas Artes).
Caminé por la Alameda Central y me senté sobre una escalera de marmol, apoyada sobre un monumento que no supe lo que era hasta que decidí pararme y seguir el recorrido.

Osea que técnicamente todavía no había llegado al Zócalo. El monumento que tenía a mis espaldas hacía honor "Al Benemérito Benito Juarez" y en frente una iglesia, con una construcción muy antigua que esta algo hundida a causa de todos los temblores que suceden en el D.F.




Tomé un café en Cielito Lindo. Su nombre proviene de la música popular mexicana, inspirado en la canción “Cielito Lindo” escrita en 1882 por el compositor mexicano Quirino Mendoza y Cortez. La frase “México Lindo y Querido” dentro de la canción, pone en evidencia al espíritu lúdico del lenguaje latinoamericano.

Vos reite pero hasta la cantó Luciano Pavarotti con Enrique Iglesias. Si te querés reir más podés ver el video haciendo click aca :P




    
Bueno, después de esta lección musical les cuento que lo que sigue, como ya les adelanté hace unas semanas, llegar hasta el Zócalo implicó caminar por la Avenida Fco. I. Madero repleta de gente, visitar la Catedral, ver más gente, sacarle fotos a una piñata gigante que batió un record guiness, gente, pista de hielo, record guiness de gente, Cristo Negro, gente, vendedores, gente, museos, gente, desnivel, gente, temblores, gente, sonidos, gente. Y más gente.







   
Antes de seguir contesto a tu pregunta: No. No hice la fila. Simplemente seguí caminando y observando a la gente que es lo que me gusta hacer. Me pare un segundo y me sente en un banquito a leer Rayuela. Dos chicas salen de un Starbucks y se sientan en unas mesitas sobre la calle. Una de ellas, antes de tomar su Frapuchino saca su celular, levanta el vaso con su mano izquierda, sonrie y con su mano derecha se saca una selfie. Ahora si es momento de tomar su cafe.
En fin. Sigo.

Llego a La Catedral Metropolitana, sede de la Arquidiócesis Primada de México y se ubica frente a la Plaza de la Constitución, Centro Histórico de la Ciudad de México, en donde había una pista de patinaje sobre hielo gigante. Es también una de las obras más sobresalientes del arte hispanoamericano. Construida con cantera gris, cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales. Está dedicada a la Asunción de la Virgen María. Los campanarios contienen cruces, monedas de la época, relicarios y oraciones. Además de ornamentación de trofeos, coronas y collares, cada torre tiene 8 esculturas monumentales, las cuales representan a santos protectores de la ciudad.




    
Al alejarme un poco del Centro Historico también me encontré con otro mar de gente. Pero este es muy distinto al de Avenida Madero. Los turistas son muy pocos y lo que se destaca más son los puestos en la calle, muuuuucha venta ambulante, mucho puestito de comida y muuuucha gente comiendo. Muuuuucho griterio ofreciendo memoria usb, carterita por aca, chamarra por alla, cargador portatil para el celular, tamales, tacos, pañuelos, demasiada ropa interior, ropa, mochilas, juguetes, tatuajes, perforaciones, baños, sopa de verduras... y puedo seguir con muchas cosas más.

 

 
Me senté por un ratito a escuchar todos esos sonidos y después me perdi por callesitas en donde pude ver más de cerca los hundimientos de la zona, la estatua de una virgen algo llamativa, otra estatua de San Hipólito y a señoras asomarse a su balcón.





      

Y me olvidaba la piñata gigante :P









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